En el marco de la celebración del Día Mundial del Ahorro de Energía, es importante recordar el aprovechamiento de los recursos. La vida en la Tierra se desarrolla a partir de la energía, los alimentos que se consumen se convierten en energía, toda actividad del ser humano necesita de este recurso, por eso es necesario optimizar su uso.

“La energía que tenemos más presente es la eléctrica, con ella podemos hacer que funcionen los electrodomésticos, que tengamos iluminación artificial, que produzcamos bienes y servicios en las industrias, empresas, hogares. Medir mi consumo, establecer acciones para ahorrar y expresarlas en dinero es la mejor manera de cuantificar y valorar el esfuerzo de ser cautos con la energía”, indicó Patricio Díaz, Gerente de Ecología Industrial en UNACEM Ecuador.

De acuerdo a un estudio, la energía utilizada en todas las actividades humanas se puede expresar en emisión de CO2, equivalente a la emisión de Gases de Efecto Invernadero; por esta razón, todo ser humano es responsable del cambio climático.

¿Cómo ahorrar en el hogar?

  • Aprovechar la luz natural:

Apagar luces cuando ya no se las requiera, sobre todo, revisar si están apagadas antes de salir de casa.

  • Disminuir el consumo en horas “pico”:
  1. Lavadora: Poner las lavadoras por la noche o por la mañana
  2. Plancha: Dejar las prendas que necesitan menos planchado para el final y aprovechar el calor residual tras desconectar el aparato.
  3. Horno: Tratar de usarlo para hornear más de un plato pues consume mucha energía.
  • Tapar las sartenes y ollas al cocinar:

Aunque parezca algo sin importancia, gran parte del calor que se genera al cocinar se escapa si no se utiliza una tapa. No solo se tardará más en calentar la sartén o poner a hervir el agua, sino que además se consumirá más energía.

  • Desconectar los aparatos que no se usa
  • Evitar mantener abiertas las puertas de congeladores y neveras

“El aporte de los ciudadanos es fundamental en la disminución de la huella ecológica”, agrega Patricio Díaz.

Ahorrar y usar eficientemente la energía, así como cuidar el medioambiente, no quiere decir que se deba hacer sacrificios o reducir el nivel de bienestar en las actividades cotidianas, por el contrario, un cambio de hábitos pueden favorecer una mayor eficiencia en el uso de la electricidad, el empleo racional de los recursos energéticos, la protección de la economía familiar y la preservación del planeta. (I)

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