Más de 20.000 fueron despedidas en el reciente confinamiento sin tener derecho a desempleo

n n n   El despido de más de 20.000 empleadas del hogar durante el confinamiento urgió al Gobierno a poner en marcha un subsidio especial, tras quedar en evidencia las carencias de este sistema que tampoco ha conseguido atajar completamente el peso de la economía sumergida en las tareas de limpieza y cuidados.
Desde que comenzó la pandemia de la covid-19 en marzo y hasta septiembre, el Gobierno ha concedido 23.473 subsidios especiales para empleadas del hogar, en un intento de cubrir a las trabajadoras despedidas por el impacto del confinamiento, que las dejó, en muchos casos, sin poder ir sus puestos de trabajo. 
A lo largo de esos meses, el sistema especial de empleadas de hogar perdió 20.233 afiliadas: desde las 394.171 trabajadoras dadas de alta en febrero a 373.938 en agosto. Sin este subsidio, estas trabajadoras no habrían tenido derecho a ninguna prestación de desempleo.
Pero estas cifras no reflejan toda la realidad de este sector, en el que se emplean en total cerca de 600.000 personas según la Encuesta de Población Activa (EPA), ni del impacto que ha podido sufrir en esta pandemia, dado el peso que aún tiene la economía sumergida, la limpieza por horas sin estar dadas de altas, y que dejó, de un día para otro, sin ingresos ni prestación de ningún tipo a miles de mujeres.
La EPA, una de las formas de intentar medir esa realidad, revela unas 150.000 personas trabajando en los hogares sin cotizar y que también ahí se ha recortado empleo.
De acuerdo con esta estadística, si en el último trimestre de 2019 (último dato previo al impacto del covid) 580.500 personas decían trabajar como empleadas del hogar -estuvieran o no de alta en la Seguridad Social- esta cifra se ha reducido hasta las 529.100 en el tercer trimestre de este año, 50.000 menos. La protección por desempleo ha sido desde el inicio el principal escollo que evitaba la equiparación de estas trabajadoras (95 % mujeres) con los del régimen general, aunque también la dificultad de actuación de la inspección de trabajo en domicilios particulares. Desde que se creó en 2012, el sistema especial de empleadas del hogar sigue teniendo características propias que lo diferencian del Régimen General, con el que en teoría debe equipararse plenamente a partir de 2021.

una situación más dura
Según la responsable de migraciones de UGT, Ana Mª Corral, desde 2015 este sistema especial se ha ido parcheando. «Lo que vemos es que lo que no estaba bien armado se convierte en un problema», resalta, al tiempo que  recuerda que el empleo doméstico sustituye lo que no hacen las administraciones en servicios sociales y dependencia.
Durante la pandemia, expone, la situación de estas empleadas del hogar ha sido si cabe más dura, sobre todo en el caso de las internas, porque si fallecía la persona a la que cuidaban se quedaban sin manutención ni alojamiento, ya que no podían ni siquiera volver a sus países de origen. Lógicamente se quedaban sin empleo, pero también sin la posibilidad de buscar otro, y sin prestación al no estar dadas de alta.n

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